sábado 30 de diciembre de 2006

La Muerte no se equivoca

Mientras caminaba por su huerta

Empezó a notar que las rodillas se le doblaban,

Que la vista se le nublaba,

Que la fuerza le abandonaba a cada paso

Que sus, ahora torpes, pies daban en la tierra.

Ni siquiera pudo pensar en sentarse

Cuando cayó de bruces al piso

Dejando su rostro lleno de tierra.

Empezó a pedir ayuda,

Pues de verdad no podía más con su cuerpo

Y le era imposible levantarse.

Tenía que lograr pararse del piso,

Era tarde; debía estar labrando la tierra

No estar acostado sobre ella.

Entre medio de sus gritos casi inaudibles;

Sintió el ruido sordo de unas pisadas

Sobre las hojas secas de los árboles.

con la fuerza que le quedaba, levanto la mirada

y de buenas a primeras no dio crédito a sus ojos.

Encapuchada, ahí frente a él... estaba la muerte.

- Qué haces aquí?? Le preguntó asustado el hombre.

- He venido por ti, te ha llegado la hora -- respondió la otra.

El hombre alcanzó a emitir un ruidito que semejaba a una risa.

- Debes haberte equivocado. Soy muy joven, no tengo vicios,

Tengo una esposa y tres hijos. Te equivocas, no me ha llegado la hora.

- Sí... puede que me haya equivocado... pero tú no se lo dirás a nadie.

Tres horas más tarde, lo encontraron muerto


Danne~ Mi jardín

0 lectores ya opinaron: