Quedan algunas gotas de alcohol
se mezclan con mi reflejo y mi sudor desesperado.
Te busco entre los restos calcinados de un sueño
y sé que puedo tocarte aún cuando sea un instante.
¿Cómo haces para borrarme tan rápido?
¡Quiero tu secreto! tu secreto y tus armas
para luchar contra este deseo tutelar,
nunca antes vivido... lo eternamente detenido.
Eres lo que no puedo tener
y te prestas sin saberlo a mi perversión mental más retorcida.
Imagino tus dedos incrustándose en cada una de mis llagas,
haciéndome sangrar como no lo he hecho en meses
y retorciéndome en la culpa que se arrebola en mis córneas ya cansadas.
Ahora grito sin ser oída, exhalo un aullido que viene
desde la base de mi cuerpo
una vibración narcótica de sabroes que no encuentro
en ningún lugar más que en tu lengua de reptil.
Es el rugir telúrico de mi sangre que no dice " te amo",
es más bien un "te deseo".
También había espacio para pseudo-poemas, creo
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)




0 lectores ya opinaron:
Publicar un comentario